No, no había dado por cerrado o abandonado el blog, simplemente no tuve ni tiempo ni ganas de actualizar. Más de una vez se me ocurrió algo sobre qué escribir, pero la idea se dispersaba a medida que me aproximaba a hacerlo. Además dudo que nadie lo haya notado debido al escaso numero de visitas que tengo.
Si alguien a estas alturas sigue leyendo este post, de acuerdo, voy a dejar de autocompadecerme.
10.12.08, fecha de mi anterior post. Tampoco dejé esto durante tanto tiempo, y a mi me parece una eternidad.

Impossible Love by Bluefley at deviantART (click en la imagen)
Últimamente, mi percepción del tiempo ha sido un tanto errónea. Cada vez que me sentaba en una de esas silla ergonómicas bajo el calor de plesiglás que habitaba en la biblioteca a estudiar sobre señales, muestreos, integrales o transformadas de todo tipo, el tiempo pasaba lentamente, como si todo ocurriese en slow motion. En ocasiones, una mano en mi espalda me devolvía la sensación de que aún era un ser humano, y no un autómata que pasa hojas sin sentir y padecer, almacenando algoritmos y demás cosas feas en su disco duro. Sin embargo, en un asiento de piel bajo el frío que el invierno nos regalaba y el ruido de un motor en marcha, todo se diluía. Conseguíamos abstraernos del ruido y generar nuestra propia temperatura, mientras que el tiempo se derretía cual reloj pintado por Dalí.
Es cierto que no todo en este tiempo ha sido así, también hubo momentos grises, que no merecen ni ser nombrados. Por eso, punto y aparte.
Finalmente, como Julien en Jeux d’enfants, diré:
“¡Dichosa …! El juego había vuelto a empezar.La felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico… [...] mejor que los excesos del Marqués de Sade, Riambaud, Morrison y Castaneda.Mejor que la libertad. Mejor que la vida. “
Escrito en Relato
Etiquetas: amor, colores, dali, grises, historias, jeux d'enfants, julien janvier, monologo, quiereme si te atreves, tiempo, vida, vidas y venidas